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El Armario BDSM

Hace poco estuve en Perú conversando con personas trans y no binaries para escribir una nota sobre diversidad LGBTIQ+. Allí noté cuánto más saben sobre sí mismas estas personas que, por ejemplo, el clásico varon cis gay. Une de elles se presentó como "un chico trans, pansexual y ateo, no binarie, anarca-feminista y BDSM dominante." Esta última definición me hizo reflexionar: ¿Cuándo es el momento oportuno para salir del armario BDSM?

Publicado el 7 de junio de 2018 -- Qweerist y The Buzz Mag

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Recién en el año 2013 la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos (APA - American Psychiatric Association) despatologizó las formas de sexo divergente, incluyendo las prácticas de sexo BDSM. Cualquiera que se haya acercado al mundo BDSM conoce el estigma que acarrea. Esta ya es una buena razón para ser reservado y sólo compartir este estilo de vida dentro del ambiente, lo que puede resultar endogámico y, a veces, sofocante. Para algunos, esta circunstancia provoca ansiedad y vergüenza. Si salir del armario LGBTIQ+ presenta sus desafíos, salir además del armario BDSM plantea consideraciones más complejas. Le pregunté a personas de distintos ámbitos que tienen una práctica o identidad BDSM sana, segura y consensuada, cuánto de este aspecto de su vida comparten fuera de su círculo y éstas son las conclusiones:

Un modelo exitoso podría ser el de Andy, 53, gerente de una tienda en Holanda. Andy está fuera del armario BDSM frente a su marido, familia, amigos y compañeros de trabajo. La palabra "honestidad" aparece una y otra vez en la conversación. Al marido de Andy no le interesa esta práctica, por ello acordaron que Andy tenga un amante BDSM, a quien le es fiel. En algunas ocasiones los tres salen juntos. A su vez, el amante de Andy tiene un marido que está de acuerdo con este plan. Hace poco el amante quiso agregar nuevas prácticas BDSM por las que Andy no siente interés. Para solucionarlo, los cuatro decidieron que el amante de Andy agregue un nuevo amante al grupo. Andy está felizmente casado hace diez años, su amante hace cuatro.

Salvatore, 50, es maestro de escuela secundaria y vive en el sur de Italia. No tiene pareja estable y practica sexo BDSM con varios amantes. Aunque esta comunidad es sólida en Italia, Salvatore cuenta que casi la mitad de las personas que conoce de este ambiente son varones cis heterosexuales o gays, que no están fuera del armario frente a sus esposas o parejas. Aunque se organizan cada vez más encuentros y eventos BDSM en Italia, muchos prefieren viajar a eventos similares en Berlín o Londres por la protección del anonimato. Salvatore está fuera del armario sólo de cara a sus amigos más cercanos. Argumenta que sus preferencias sexuales son un asunto privado que no le concierne ni a su familia ni a sus compañeros de trabajo. Conversamos un poco sobre este punto de vista y acordamos que éstos son los mismos argumentos por los cuales, hace más de una década, muchos gays y lesbianas no se animaban a salir del armario LGBTIQ+.

Alex, 45, profesor universitario de Argentina, también está fuera del armario para algunos amigos, por las mismas razones que argumenta Salvatore. Ninguna de sus parejas compartían este estilo de vida, y concluye que ésto tuvo que ver con las rupturas. Pablo, 52, escritor de Argentina, defiende y practica el BDSM y está fuera del armario para todo el mundo. Cuando le pregunto si alguna vez este estilo de vida le causó ansiedad o infelicidad, responde que nunca, más allá de la ansiedad o de la infelicidad que puede generar el amor.

Aunque tradicionalmente el BDSM ha sido practicado por personas mayores, hay un aumento sostenido de mujeres y hombres jóvenes en esta escena que aporta nuevos aires de libertad. Hova, 24, estudiante universitario de Argentina, compara el estigma del BDSM con el del heavy metal y culpa a la desinformación que se da en los medios. Está fuera del armario frente a sus amigos más cercanos, entre los que observa curiosidad por experimentar. Ivan, 33, diseñador de Argentina, ve en el BDSM una manera de enriquecer su sexualidad. Le permite jugar con su cuerpo y empoderarse en cuanto a la forma de relacionarse con el otro sin tener en cuenta lo socialmente aceptado. Cree que es una buena forma de sumar el plano mental a lo físico durante la práctica y encontrar sus morbos así como ser parte del de los demás en forma consciente. David, 30, un periodista de Argentina, dice que no salió completamente del armario "todavía" porque cree estar en una etapa de experimentación o reconocimiento y por el momento no siente compartirlo como una identidad tan fuerte, pero está abierto a hacerlo en el futuro.

A Arturo, 30, activista de derechos humanos de Perú, le enojan las sanciones morales impuestas por las iglesias y el Estado sobre todas las formas de disidencia sexual. Compartiría más sobre su vida si ello no trajera aparejado consecuencias negativas. Niqo, 27, un productor de Paraguay, explica que en la mayor parte de los casos el rechazo es tan inconsciente que ni siquiera hay una postura anticlerical sino que hay un sentir de que se esta obrando mal. Fer, 27, activista LGTBIQ+ de Paraguay, opina que preguntarse si el BDSM te genera algun tipo de conflicto social es una problemática muy de primer mundo.

Erik, 63, y su esposa Madieanne, ambos de Holanda, se conocen hace más de veinte años y viven el BDSM de manera abierta. Sin embargo, sienten que hay menos libertad que en el pasado. Madieanne recuerda que podía andar por la calle vestida con ropa fetiche, lo que hoy no es posible. Conocen a personas de todas las edades y países interesados en BDSM, aunque observan que muchos son reacios a dar sus nombres o números de teléfono porque, de conocerse su interés por el BDSM, podrían sufrir consecuencias negativas. Madieanne y Erik participan activamente en encuentros para generar conciencia sobre este estilo de vida y poder disfrutarlo con libertad.

En una reciente entrevista para la revista Wings, Evert Leerson, 48, ganador de la competición "Míster Leather" de Holanda, explica que solía ser reservado respecto de su vida, pero que entendió que "la gente se vuelve más real y honesta cuando te muestras como realmente eres" y que "es importante la visibilidad porque si no ... habrá cada vez menos aceptación."

La honestidad sobre esta práctica es un componente esencial en la construcción de relaciones afectivas estables. La mayoría de los entrevistados reconoce que no haber compartido su interés por el mundo BDSM con sus parejas contribuyó al fracaso de las relaciones. La posibilidad de salir del armario de cara a familia, amigos y en el trabajo varía enormemente, dependiendo de la evolución y aceptación de los derechos humanos en materia de género en la sociedad. Diego, 30, un psicólogo de Uruguay, nos recuerda que mientras el sexo BDSM ofrece una infinidad de prácticas más allá de la genital, la sociedad contemporánea aún condena lo que excede el sexo coito-vaginal. ¿Acaso estamos cegados por la hetero (y la homo) normatividad?

Lo que está en juego aquí no es sólo una decisión personal, sino la transformación radical de la forma en la que se ejerce la libertad. Mientras las relaciones sociales normativas/capitalistas continúen erosionando todas las formas de disidencia sexual con el fin de asegurar su hegemonía, el armario BDSM permanecerá lleno. David me recuerda que lo que separa los fetiches de la identidad es una línea muy delgada. It's a lot like life, and that's what's appealing: "Es muy parecido a la vida, por eso te gusta tanto," canta Depeche Mode en el tema Master and Servant: Amo y Esclavo. Pero esa la sabemos todos.

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Ph: René Zuiderveld (Instagram / Website)
Lui: Eric

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